«No todo lo que ocurre a mi alrededor me corresponde»
¿Te has parado a pensar todas las expectativas que proyectas en tus hijos e hijas?
Imagina una escena cotidiana.
— ¡Hola! Qué alegría verte. ¿Cómo están tus hijos? Hace mucho que no sé de ellos.
— ¡Hola! Muy bien, creciendo rapidísimo. Pues mira, el médico tiene tres años y el abogado cinco.
— (Risas) ¡Pero si todavía van a la guardería!
— Es verdad… pero es que hay que tenerlo todo previsto, ya apuntan maneras.
Puede sonar ridículo, sin embargo hace visible una realidad y es que muchos padres, madres, educadores y profesionales de la terapia o la psicología se relacionan de cotidiano, más con las expectativas futuras que con la persona real que tienen delante.
Normalmente, estas proyecciones sobre nuestros hijos u otras personas no nacen de la maldad, sino del amor.
