TODAS LAS PERSONAS TENEMOS EMOCIONES Y NO SIEMPRE SABEMOS GESTIONARLAS

Tristeza, ira, desamparo, orgullo, deseo, envidia, admiración, frustración, alegría, serenidad, alivio, ilusión, miedo, así hasta una larga lista son todas nuestras emociones. Complejas pero hermosas.

Las emociones son nuestros estados afectivos que dependen de las interpretaciones que hagamos con las situaciones que vivimos.
No existe ni un solo segundo de nuestra vida en la que no aparezca alguna emoción o un cóctel de ellas. Estamos experimentando emociones y teniendo sentimientos de forma constante e ininterrumpida, seamos o no conscientes de ellas.
Lo primero que descubrimos en mis sesiones es que los sentimientos no son nuestras emociones; son todas aquellas ideas, vivencias y juicios de valor que construimos entorno a una emoción, como son: llorar no es bueno, hay que evitar la tristeza, la depresión es evitable o debo controlar mis emociones.
Nuestras emociones, y en especial nuestros sentimientos, dictan nuestros comportamientos ante la vida, nos ayudan a tomar decisiones y a adaptarnos a la realidad (ya sea esta positiva o negativa para nosotros).
Emociones y sentimientos tienen una función adaptativa ayudándonos a adecuarnos al mundo que nos rodea; y el problema viene cuando nos superan o no nos sentimos capaces de gestionarlas, o cuando simplemente nos sobrepasan y nos impiden vivir con felicidad plena.
Seguro que sabes que las emociones básicas son:

FelicidadComo emoción, nos mueve a vivir plenamente y en buen estado de salud.
Alegría Genera bienestar general, altos niveles de energía, y una poderosa disposición a la acción.
Amor Nos ayuda en la generación de vínculos afectivos vinculados con el crecimiento emocional sano y nuestra función social.
Sorpresa Nos reorienta a la búsqueda de soluciones creativas en situaciones nuevas.
Ira Nos orienta a la destrucción de obstáculos en la consecución de nuestros objetivos.
Tristeza Nos permite integrar una pérdida o un daño en nuestra historia personal sin que nos produzca daño.
Miedo Protege nuestra integridad tanto física como psicológica.
Asco Ayuda a asegurar nuestra supervivencia alejándonos de peligros potenciales.

Es necesario dar la importancia que tiene a las emociones para poder gestionar las situaciones. Es fundamental desarrollar nuestra inteligencia emocional, pues nadie nos ha enseñado a ello.
Ampliar esta inteligencia implica desarrollar un conjunto de habilidades psicológicas que permiten apreciar y expresar de manera equilibrada nuestras propias emociones, entender las de los demás, y utilizar esta información para guiar nuestra forma de pensar y nuestro comportamiento.
Desarrollar la inteligencia emocional es posible a lo largo de toda la vida y no solo está en el plano personal, también en la familia o las empresas. Este desarrollo permite:

Tomar conciencia de nuestras emociones. (y de los otros)
Mejorar la empatía y la comprensión de los sentimientos de los demás.
Aumentar nuestra capacidad de resiliencia, reponiéndonos a los golpes emocionales de la vida diaria.
Aprender a gestionar nuestros estados emocionales, sin evitar ninguna de las emociones.
Afrontar con mayor soltura la gestión de estados emocionales extremos de los demás.
Focalizar la energía de cada emoción, para aumentar nuestra salud personal y emocional.

Desde el Método Handudy, el desarrollo emocional se ve reforzado por las estrategias de aprendizaje a lo largo de toda la vida, pues pone en juego aspectos de la psicología cognitiva, psicología de la felicidad y el desarrollo creativo.

Solicita una primera sesión de consulta en la que, como experto en gestión emocional y vivencia sentimental, analizaremos juntos la situación que atraviesas y diseñaremos el proceso de mejora más indicado para ti.

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